Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida
Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con determinados santos y santas (2)
Las que en Narvaja (Álava) llamaban "piedras de san Elías" eran las mismas que en Oñate (Guipúzcoa) llamaban "sandaili arriyak"
En el pueblo alavés de Narvaja/Narbaiza, hoy núcleo agregado perteneciente al municipio de San Millán/Donemiliaga, en la provincia de Álava, antiguamente, se llamaba "piedras de san Elías" a un tipo de piedras muy especiales, por sus particulares características, nada comunes. Eran una clase de piedras abultadas, de formas redondeadas, de contorno acorazonado y con la figura de una cruz excavada en el centro de su parte más abultada.
En relación al tema que hoy nos ocupa, las "piedras de san Elías", se decía que había algunos labradores alaveses, especialmente supersticiosos, que cuando acudían en romerías rogativas en demanda de agua para sus campos, a la ermita y cueva santuario de san Elías de Araotz, en el término de Oñate (Guipúzcoa), aprovechaban la ocasión para llevar con ellos sus "piedras de san Elías". Con la finalidad de poder aprovechar la oportunidad de estar cerca de la imagen del santo, con la pretensión y en la creencia de que aquellos amuletos milagrosos, por medio de la influencia del santo, pudiesen aumentar su poder repelente, debilitado por el paso del tiempo. Convencidos de que la virtud repelente contra rayos se había reforzado y había crecido su efecto protector contra el impacto del rayo, caído en sus inmediaciones.
Vista panorámica del aspecto actual del interior de la cueva de Sandaili (san Elías) de Oñate, en realidad es un enorme abrigo rupestre, un extremo del cual está ocupado por la ermita, visible al fondo, dedicada al culto del santo. Fotografía de autor desconocido.
Antiguamente, en algunos países paganos de tradición cultural báltica o eslava, del Este europeo, se habían asociado algunos tipos de fósiles relacionados con el rayo, con el dios Perkunas, la mayor divinidad pagana de los eslavos. Quien, como Zeus o Júpiter en la tradición mítica grecorromana, o como Donnar en la mitología germánica, administraban la lluvia o la sequía, mediante las formación de tormentas y quien también distribuía el rayo destructor, sobre sus enemigos y la "piedra de rayo" protectora entre sus devotos.
Representación artística del milagroso control del rayo por parte de san Elías, en la cumbre del monte Carmelo, para ofrecer a Yahvéh un buey sacrificado que resultó incinerado instantáneamente, ante el asombro general. Portento que no pudieron conseguir sus oponentes, los sacerdotes de Baal
Imagen: Una prueba en el monteCarmelo
Vista de la Cueva de Sandaili, en el estrecho de Araotz. Arriba, en el lado derecho de la cavidad, la ermita de san Elías, deabajo, a la izquierda la casa del ermitaño y sobre ella las escaleras de acceso a la cueva y a la ermita. Fotografía de Tomás Álvarez.
Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con determinados santos y santas (2)
Las piedras de san Elías
Hoy en día, cualquier habitante de Narvaja, con una educación básica, sabe que se trata de fósiles y no de piedras milagrosas. Y si tiene una formación superior o es aficionado a la paleontología, es muy posible que sepa que se trata de fósiles de erizos marinos, del género Micraster y generalmente de la especie M. coranginum, de edad cretácica. Es menos probable que conozca que antaño, en tiempos de sus bisabuelos, se las conocía con el nombre de "piedras de san Elías", que según la creencia popular de aquel tiempo, habían tenido un origen sobrenatural y que poseían la virtud milagrosa de alejar la caída del rayo.
Aspecto de una de las denominadas "piedra de san Elías". Obsérvese el aspecto cruciforme de los cuatro surcos mayores del sistema ambulacral del Micraster coranginum. Debido a la presencia de esa figura cruciforme la mentalidad popular había identificado esta clase de fósiles, como un tipo de piedras benditas, ya que estaban marcadas con el signo de Cristo, el divino Salvador del género humano.
Imagen: Hontza Museoa
Imagen: Hontza Museoa
Según relataba la tradición popular, las "piedras de san Elías" habrían adquirido su curioso aspecto actual, de una forma prodigiosa, ya que, inicialmente, antes de haber sido lanzadas por los paganos contra san Elías eran piedras comunes, con formas vulgares. Su transformación prodigiosa sería el resultado de un influjo milagroso del santo, ejercido en el momento en que aquellas piedras vulgares habían pasado muy cerca del cuerpo del santo. Esto ocurrió mientras corría en dirección a la sierra de Araotz, huyendo de las pedradas que le lanzaban sus enfurecidos convecinos de Narvaja. Tal suceso milagroso se había producido entre la localidad de Narvaja y la cercana sierra de Araotz, donde san Elías esperaba encontrar algún escondite en el que poder refugiarse de las pedradas de sus furibundos perseguidores, poniéndose a salvo en territorio de sus vecinos guipuzcoanos.
Parece ser que las causas que están en el origen de estas historietas populares y de las creencias legendarias comentadas, radicaría en la interpretación en clave fabulosa, de algunos hechos observables producto de los caprichos de la geología local.
La naturaleza hizo aparecer, casualmente, los erizos fósiles en aquella parte del término de Narvaja que está más cercana al territorio guipuzcoano. La razón de este hecho está en que en esos lugares, afloran en la superficie del terreno unos estratos sedimentarios de origen marino que contienen erizos fósiles del género Micraster, en abundancia. La visibilidad de los fósiles se debe a la fácil separación de estos fósiles de la matriz rocosa que los aprisionaba, hecho favorecido por la escasa resistencia de los materiales geológicos que los contienen, margas y calizas margosas, frente a la acción combinada que, sobre ellas ejercen, los diferentes agentes geológicos externos, causantes de erosión del terreno. A los que luego se suma la fuerza de la gravedad, que ayuda al descenso de los fósiles desde las partes más elevadas e inclinadas del terreno hasta las más bajas, llanas y más transitadas por los humanos, donde los encuentran sueltos.
La descarga de rayo, acompañada del correspondiente relámpago y del trueno atronador, puede resultar un espectáculo grandioso, inquietante o aterrador en función de la distancia del espectador.
Imagen:Nautical news today
Antiguamente, en la zona de Narvaja, como también sucedía en otras diversas partes del País Vasco y de Navarra, se consideraba a los erizos fósiles del género Micraster como verdaderas "piedras de rayo" caídas del cielo, desde las nubes de tormenta. Por este motivo los erizos fósiles del género Micraster fueron utilizados como poderosos amuletos, defensores contra el impacto del rayo, pues se creía que los alejaba, siendo colocados en alfeizares y tejados de los edificios o siendo transportados por quienes por su oficio se veían obligados a pasar mucho tiempo al descubierto, a merced de la intemperie. Este uso se basaban en la antigua creencia supersticiosa de que la "piedra del rayo" por su propia naturaleza tiene un efecto mágico repelente sobre las demás "piedras de rayo" que forman la punta que guía la caída de rayos y centellas. Por esta supuesta virtud, se creía que su presencia en un lugar conseguiría hacer que su caída se produjera lejos de donde estaban ellas.
En este caso particular, como en otros similares en los que la "piedra de rayo" (Micraster) estaba asociada a un determinado santo o santa cristiano y contener una marca excavada en forma de cruz, se considera que su virtud protectora no era de origen mágico ni diabólico, sino milagroso.
Escultura de estilo barroco, representando a san Elías del Carmelo profeta, con hábitos eclesiásticos carmelitanos, una capa de piel de animal, un libro con las leyes de Dios y una espada flamígera que representa el castigo divino.
Esta imagen venerada en el convento del Santo Ángel de Sevilla, es atribuida al escultor valenciano Blas Molner, realizada alrededor de 1790. Esta representación de un hombre armado con una espada de fuego, en actitud amenazante, recuerda algunas esculturas antiguas, de la cultura griega o romana, representando a Zeus o a Júpiter, mostrando un rayo en su mano derecha en actitud de arrojarlo sobre sus enemigos.
Imagen:La Hornacina
En relación al tema que hoy nos ocupa, las "piedras de san Elías", se decía que había algunos labradores alaveses, especialmente supersticiosos, que cuando acudían en romerías rogativas en demanda de agua para sus campos, a la ermita y cueva santuario de san Elías de Araotz, en el término de Oñate (Guipúzcoa), aprovechaban la ocasión para llevar con ellos sus "piedras de san Elías". Con la finalidad de poder aprovechar la oportunidad de estar cerca de la imagen del santo, con la pretensión y en la creencia de que aquellos amuletos milagrosos, por medio de la influencia del santo, pudiesen aumentar su poder repelente, debilitado por el paso del tiempo. Convencidos de que la virtud repelente contra rayos se había reforzado y había crecido su efecto protector contra el impacto del rayo, caído en sus inmediaciones.
Estas peregrinaciones populares de campesinos alaveses no se organizaban todos los años, sino solamente en aquellos años afectados por fuertes sequías, para implorar al santo el remedio de la lluvia milagrosa, necesaria para revivir sus campos resecos, hacer productivos los cultivos, evitando la aparición de hambrunas, el abandono de la tierra y la emigración.
Vista panorámica del aspecto actual del interior de la cueva de Sandaili (san Elías) de Oñate, en realidad es un enorme abrigo rupestre, un extremo del cual está ocupado por la ermita, visible al fondo, dedicada al culto del santo. Fotografía de autor desconocido.
Imagen: Pinterest
Algunas digresiones, imprescindibles, para comprender la relación de cierta clase de piedras con san Elías profeta
Antiguamente, en algunos países paganos de tradición cultural báltica o eslava, del Este europeo, se habían asociado algunos tipos de fósiles relacionados con el rayo, con el dios Perkunas, la mayor divinidad pagana de los eslavos. Quien, como Zeus o Júpiter en la tradición mítica grecorromana, o como Donnar en la mitología germánica, administraban la lluvia o la sequía, mediante las formación de tormentas y quien también distribuía el rayo destructor, sobre sus enemigos y la "piedra de rayo" protectora entre sus devotos.
Tras la cristianización de la población de esos territorios orientales, por misioneros cristianos, llegados desde occidente, resultó que esos mismos tipos de fósiles pasaron a ser asociados con san Elías, una denominación cristiana para el profeta Elías un famoso personaje bíblico del Antiguo Testamento, que es considerado sagrado por judíos, cristianos y musulmanes, por el hecho de ser reconocido como un famoso profeta defensor de Yhavé, el Dios de Israel.
La Iglesia católica romana reconoció al profeta Elías como uno más entre los santos del santoral cristiano.
San Elías fue recibiendo del clero católico atributos y funciones semejantes a las propias de las antiguas divinidades paganas dominadoras de la climatología y la meteorológicas, a las que san Elías fue sustituyendo paulatinamente en los diversos territorios recién cristianizados, asumiendo sus mismas capacidades y responsabilidades. San Elías era quien administraba las lluvias y las sequías, el calor y el frío, en función de la devoción demostrada por sus devotos. Además de ser responsable de los fenómenos meteorológicos también lo era de repartir el rayo, y las correspondientes "piedras del rayo". Así, en los países eslavos las llamadas "flechas de perkunas" (belemnites) se convirtieron en las "flechas de san Elías".
La sustitución de las antiguas divinidades meteorológicas por aquel santo del santoral cristiano, realizada por la nueva religión, estaría justificada por varios motivos ligados a la biografía del santo sustituto.
El primero, es que según el relato mítico hebreo, san Elías fue arrebatado de la Tierra por un "carro de fuego" enviado por Yahveh que bajó del cielo como un rayo y que lo subió inmediatamente, de la misma manera. Desde entonces Elías reside en el cielo, en su cuerpo mortal pero de manera inmortal, junto a Yahveh, al que defendió tan fielmente.
Icono bizantino representando gráficamente el relato bíblico de la ascensión al cielo del profeta Elías y su separación de Eliseo, al que lanza su capa.
El segundo motivo es el importante papel jugado por el profeta sanElías como portavoz y mediador de Yahveh la divinidad de Israel, frente al rey Acab de Samaria al que había castigado por sus iniquidades y crímenes contra la antigua religión, con tres años de terrible sequía, durante los cuales se secaron los ríos, las fuentes y los pozos, seguidos de una mortífera hambruna . Castigo que Yahvé infligió al rey Acab de Samaria y a su pueblo samaritano, por haber abandonado la antigua religión y el culto a Yahveh , por la mala influencia de su mujer, la cananea, Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón, pagana, pasando a convertirse el rey sus súbditos en adoradores de Baal, lo que le llevó a ordenar el ajusticiamiento de todos los profetas y sacerdotes de Yahveh, en su reino.
El tercero, es la capacidad del profeta san Elías para controlar el fuego que baja del cielo (rayo), demostrada en una competición contra los sacerdotes de Baal, organizada en la cumbre del monte Carmelo, en la cual consiguió provocar la caída de un rayo sobre el altar en el que yacía un becerro sacrificado para la ocasión, que resultó incinerado instantáneamente, mientras que los profetas y sacerdotes de Baal no pudieron provocar la caída de un rayo sobre el animal sacrificado en su altar.
Imagen: Una prueba en el monteCarmelo
El cuarto fue la supuesta capacidad del profeta para producir lluvia a voluntad, con la ayuda de Yahveh todopoderoso, pues tras las varias demostraciones del poder de Yahveh, el profeta san Elías pudo convencer al rey Acab de que para que Yhavé le perdonara a él y a su pueblo, deberían corregirse inmediatamente algunos errores cometidos anteriormente. Acab y su pueblo deberían abandonar el culto a Baal, devolviendo el templo al antiguo culto religioso a Yahveh. Además, debería repudiar a su mujer pagana y haría ajusticiar a los 450 profetas y sacerdotes de Baal, reunidos en cierto lugar.
Entonces Yahveh conmovido por la buena actitud del rey se apiadó de los samaritanos hambrientos, arruinados y enfermos, y por medio de las oraciones de su profeta Elías en la cima del monte Carmelo, hizo retornar al territorio de Samaria las antiguas condiciones climatológicas y meteorológicas, volvieron las lluvias, desaparecieron las temperaturas extremas, se suavizó la extrema aridez. Al poner fin a los tres años de terrible sequía que había padecido el pueblo samaritano, se remediaron muy rápidamente las condiciones causantes de la anterior hambruna, aumentó la fecundidad de cultivos y rebaños, mejorando la productividad, la salud y la economía de los samaritanos.
Cómo fue que san Elías de Narvaja se convirtió en san Elías de Araotz (Sandaili)
Según narra una vieja leyenda popular, que por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Narvaja, suponemos originada en el vecino territorio guipuzcoano, parece ser que vivió en esta parte de Álava y luego en una cueva de la cercana sierra de Araotz, en territorio de la vecina provincia de Guipúzcoa, un personaje que ostentaba algunas cualidades con ciertas semejanzas a las del profeta Elías.
Cuenta la leyenda que el san Elías alavés, atormentaba continuamente a sus convecinos paganos de Narvaja, con las recriminaciones de sus costumbres paganas y con sus sermones vilipendiando su religión y promocionando las virtudes de su propia religión cristiana.
Un día, sus convecinos hartos de sus prédicas y de su presencia en su comunidad, decidieron expulsarlo pero como no podían convencerlo para que se fuera, decidieron eliminarlo matándolo a pedradas.
Afortunadamente para el san Elías de Narvaja, su vida austera, buena forma física y piernas veloces le salvaron la vida, pues gracias a su rápida huida consiguió poner tierra de por medio entre sus presuntos homicidas y su persona, pudiendo alcanzar refugio seguro en la vecina sierra de Araotz, territorio propiedad de otra comunidad humana, mucho más tolerante y acogedora. En la nueva tierra de acogida san Elías encontró una cueva natural, dentro de la que pudo refugiarse precariamente, protegiéndose de las inclemencias del mal tiempo y de las fieras. En la que luego pasaría el resto de su vida como ermitaño.
Representación gráfica de una ejecución por medio de apedreamiento o lapidación, entre los judíos, en tiempos bíblicos. La víctima, malherida, yace en el suelo, arrodillada sobre sus talones y a merced de sus fanáticos y sanguinarios ejecutores.
Este humilde y anónimo san Elías alavés, no acabó sus días terrenales como su tocayo hebreo, el profeta Elías, raptado en vida por un carro tirado por caballos voladores, guiado por ángeles y envuelto en un torbellino de fuego celestial, con el que fue elevado a la gloriosa compañía de Yhavé, sino que pasó una gran parte de su vida como discreto eremita, en solitario aislamiento, dedicado a la oración, la meditación y la penitencia, oculto de la ira de sus enemigos narvajeses, en el fondo de una cueva guipuzcoana, no muy alejada de su pueblo natal, Narvaja.
Según Manuel Lekuona, la leyenda anterior podría reflejar el proceso de cristianización de aquella zona del País Vasco, hace hoy unos cuantos siglos, llevada a cabo por monjes ermitaños que vivían en cuevas como anacoretas solitarios y que no siempre fueron bien acogidos por la población pagana local.
Lekuona dice que esta leyenda se la contaron en Oñate y los nombres vascos que proporcionaba en 1978 para las "piedras de san Elías" de "Narbaja" fueron los siguientes: “Sandailli'ren arri”, “Sandailiren arri” y "Sandailli’ri arria"
Nos han informado que, actualmente, la denominación que se les da a las "piedras de san Elías", en Oñate, es la de "sandaili arriyak".
Existe otra narración popular, contradictoria de la expuesta anteriormente y que por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Oñate, suponemos originaria de Narvaja. Según ese relato las piedras que lanzaban los habitantes de Narvaja, no iban dirigidas contra la persona de san Elías, sino contra los ladrones que acababan de robar la milagrosa imagen del santo, del altar que tenía dedicado en la iglesia local.
Los ladrones que habían cometido aquel robo, lo habían hecho para beneficiarse de las extraordinarias cualidades, como productora de lluvia, de aquella imagen. Se dice que aquellos ladrones sacrílegos procedían del territorio guipuzcoano, concretamente del barrio de Araotz, en Oñate. Los ladrones no solo consiguieron su objetivo, sino que se pusieron a salvo en su propio territorio y le construyeron una ermita en una cueva próxima, donde a partir de entonces se albergaría la milagrosa imagen, robada en Narvaja. Aquel cambio de ubicación de la imagen milagrosa de san Elías, obligaría a los habitantes de Narvaja, en épocas de sequía, a tener que desplazarse desde su pueblo, en peregrinación rogativa, hasta la ermita de Araotz, para implorar lluvias a su santo patrón.
Aspecto de la zona del presbiterio de la ermita de san Elías en la cueva de Sandaili de Araotz, tal como era hacia principios del siglo XX. El altar mayor muestra un retablo de estilo renacentista, del siglo XVI, presidido por la imagen de san Elías, fue realizado por autor desconocido. Fotografía de autor anónimo y de escasa visibilidad, pero no hay otra alternativa.
Existe otra imagen moderna, bastante diferente de la anterior, proporcionada por una fotografía tomada por Tomás Álvarez en 2010.
Imagen:Eusko Ikaskuntza. Fondo multimedia
Fuentes
Breves comentarios finales
El caso de las "piedras de san Elías" de Narvaja, es decir el hecho de que los fósiles de erizos marinos del género Micraster, fueran considerados como "piedras de rayo" y, sobre todo, que estuvieran vinculadas con la advocación de san Elías, es un caso singular en el País Vasco y único en la Península Ibérica. Tal vez esta vinculación tan particular con el santoral cristiano de los Micraster fósiles, pudiera indicar la procedencia geográfica de la persona inventora de la leyenda de la transformación milagrosa de unas piedras vulgares en "piedras de san Elías" en las cercanías de Narvaja, como originaria de algún país del Este europeo.
El caso es que la devoción a San Elías del monte Carmelo, el profeta, no existe en la tradición antigua vasca y es muy escasa en la cristiandad occidental, en la que no apareció canonizado por la Iglesia hasta el siglo XV, apareciendo con la instalación de comunidades religiosas de la Orden de los carmelitas.
La de Sandaili, es la única ermita del País Vasco que está bajo su advocación y no hay parroquias, ni conventos vascos bajo su patronazgo.
Según el mismo M. Lekuona, el nombre de Sandaili podría tener una relación directa con una santa Ylia o santa Ilia, quizás una sucesora inventada por el clero, resultante de la cristianización de una antigua divinidad pagana, denominada Ivilia, vinculada con la fertilidad y con el culto a las aguas fecundantes, que aparece mencionada en una inscripción latina de Forua (Vizcaya), en el antiguo territorio caristio.
Probablemente, cuando se produjo la cristianización de aquel lugar sagrado, pudo haberse fomentado y producido una transformación del nombre y de las características del personaje de aquella primitiva diosa Ylia, pagana, conservándose sus atributos fecundantes por medio del agua, convirtiéndosela en una santa Ylia, cristiana, que más tarde se convirtió en santa Julia y posteriormente acabó transformándose en san Elías. En las crónicas de los enfrentamientos banderizos vascos, sucedidas a finales de la Edad Media, a mediados del s. XV, esta cueva aparece con el nombre de la cueva de Santa Ilia.
Agradecimientos
A mi buen amigo y corresponsal vitoriano Salvador Cuesta, en reconocimiento a su gran implicación en algunas de nuestras investigaciones etnopaleontológicas en tierras alavesas.
- Aguirre, E. (2008). Comunicación personal. 07/01/2008
- Anónimo. Romería a San Elías (Araotz–Narvaja–Larrea). Agurain Berri. Antiguos ritos. Salvatierra/Agurain
- Anónimo. Leyendas de las cuevas mitológicas de Araba. Salvatierra/Agurain
- Anónimo. Leyendas de las cuevas mitológicas de Araba. Salvatierra/Agurain
- Astudillo Pombo, Heraclio (2008). Piedras de rayo en el País Vasco. El rayo y los fósiles ibéricos (4). Folklore de los Fósiles Ibéricos, 22/04/2008
- Cuesta, Salvador (2011). Los fósiles de micráster y el rayo, en Hachas prehistóricas, piedras del rayo, la espada del héroe (I) 9/8/2011
- Cuesta, Salvador (2018). Comunicación personal. 28/07/2017
- Cuesta, Salvador (2011). Los fósiles de micráster y el rayo, en Hachas prehistóricas, piedras del rayo, la espada del héroe (I) 9/8/2011
- Cuesta, Salvador (2018). Comunicación personal. 28/07/2017
- Cuesta, Salvador (2019). Comunicación personal. 17/02/2019
- Lekuona, Manuel (1978). El Arte Pre-Románico en el País Vasco (I). Idaz-Lan Guztiak 3. Arte-Izti. Kardaberaz Bilduma - 24. Librería Técnica de Difusión. Tolosa (p. 121)
- Lekuona, Manuel (1978). Erdi-Aroko arte ederrak ego-Euskalerrian. (Arte medieval en el País Vasco Meridional ) Cuadernos de Sección. Artes Plásticas y Monumentales, 1982 Donostia, Eusko Ikaskuntza, (p. 13-37).
- Mori. E. (2014). Zabalaitz (la piedra del rayo). Por la montaña alavesa. 05/10/2014
- Lekuona, Manuel (1978). El Arte Pre-Románico en el País Vasco (I). Idaz-Lan Guztiak 3. Arte-Izti. Kardaberaz Bilduma - 24. Librería Técnica de Difusión. Tolosa (p. 121)
- Lekuona, Manuel (1978). Erdi-Aroko arte ederrak ego-Euskalerrian. (Arte medieval en el País Vasco Meridional ) Cuadernos de Sección. Artes Plásticas y Monumentales, 1982 Donostia, Eusko Ikaskuntza, (p. 13-37).
- Mori. E. (2014). Zabalaitz (la piedra del rayo). Por la montaña alavesa. 05/10/2014